Los tres pilares del Amor: el perdón, la gratitud y la confianza

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El amor es la fuente de la vida, es la base de todo, es el sentimiento que nos da la fuerza para ser mejores y descubrir los rincones más escondidos de nuestro espíritu. El amor es el mejor antídoto contra el odio, el rencor y el miedo, es el aire que nos ofrece la vida para volar, y el ofrecimiento que le haces al Universo para encontrarte con él.

La vida es amor y el amor no produce dolor, ni requiere esfuerzo, ni sufrimiento. El amor no lucha, no combate, no pelea, es una emoción libre, poderosa y llena de luz. El amor es confiar en que todo es perfecto, y que si confiamos en Él, todo alcanzará su lugar.

La primera enseñanza en el amor es amar a la gota divina que llevamos dentro, es amarse a uno mismo, es amar al Creador, al Universo, a la vida… Si no nos amamos a nosotros, no podemos amar a nadie, no se puede dar lo que no se tiene.

Si quieres dar amor, tienes que vivir en el amor; cuando una persona ofrece amor, lo comparte y lo transmite, no lo pierde, ese amor se multiplica por mil y vuelve de cientos de formas diferentes.

  • El amor se nutre de miles de ingredientes, pero entre todos ellos hay tres que le aportan su energía universal: el perdón, la gratitud y la confianza.

EL PERDÓN

«El perdón es el final de toda contienda».

  • En el interior del pilar del amor existe un ingrediente que es indispensable para su construcción: el perdón.
  • Perdonar es una de las herramientas más poderosas de la vida, con la que sanamos tanto nuestro cuerpo como nuestra alma. Perdonar es reconectarnos con la humildad y con la consciencia universal. El perdón es poder mirar a los ojos a quien se acerca a nuestra vida y darle gracias por todo lo que nos enseña esa situación.

«Quien pide justicia, invoca ley».

  • Normalmente es muy fácil pedir perdón cuando nosotros hemos ofendido o realizado algún acto no correcto a una persona, pero es muy difícil cuando el daño nos lo han hecho a nosotros, y esperamos que esa persona venga a pedirnos perdón, siendo posible que en esa espera los más perjudicados seamos nosotros mismos y podamos estar toda la vida dominados por el rencor.
  • La mejor solución y más complicada de realizar es pedir perdón cuando nosotros hemos sido los ofendidos. Ese perdón es un acto de humildad y de amor para nuestra alma, porque sana y cura nuestras heridas.

¡¡No esperes, perdona!!

  • Es más fácil pedir perdón a nuestros amigos, pero casi imposible pedir perdón a nuestros enemigos, y no nos damos cuenta de que al pedir perdón rompemos con esa cadena de dolor, de sufrimiento y de odio.
  • El pedir perdón y perdonar es un regalo que nos ofrece el Creador, que nos da la oportunidad de levantar la cabeza y seguir caminando mirando al horizonte. Que no nos importe pedir perdón una y mil veces desde el corazón, hayamos ofendido o nos hayan ofendido, porque en ese momento comienza la auténtica sanación interior.
  • Cuando comprendemos que no somos perfectos curamos nuestras heridas, por ello, perdonémonos por todo lo cometido en esta y otras vidas, solicitemos el olvido de nuestros actos a quien se acerca a nosotros y, sobre todo, pidamos humildemente al Universo su compasión por lo que hayamos realizado.

Los tres pilares del Amor

 

  • La Ley del Poder afirma que somos y vivimos de una forma determinada a consecuencia de nuestro karma en otras vidas. Es posible que en esas vidas, hayamos cometidos delitos, injusticias, e incluso sido miembros de la oscuridad. Por ese motivo, lo primero que hay que hacer es perdonarnos a nosotros mismos por nuestros errores, por nuestros pensamientos equivocados y nuestras actitudes erradas, porque cuando lo hacemos nuestro karma comienza a sanar y evolucionamos.
  • En el momento que nos perdonamos o pedimos perdón comienza la auténtica sanación interior de nuestro karma. Existen dos mantras ancestrales en la Polinesia que hablan sobre el perdón: el primero viene de la Ley del Poder; es un mantra que nos recuerda que todo comienza por uno mismo; si no nos amamos no podemos amar, si no nos perdonamos, no podemos perdonar.

LA GRATITUD

«Cuando das las gracias de corazón, la humildad nace en ti».

  • La gratitud es el segundo ingrediente imprescindible para crear el pilar del amor. Solo cuando nos sentimos agradecidos a la vida comenzamos a percibirla tal y como realmente es. Únicamente cuando agradecemos todo lo que nos sucede y somos capaces de ver en cada persona y situación la enseñanza que nos trae, encontramos el camino y alcanzamos la paz.
  • Ser agradecidos no es simplemente dar las gracias de palabra… ser agradecidos es disfrutar y aprender de todo lo que nos llega y de todo lo que somos. El simple hecho de haber nacido aquí y no en cualquier otro lugar del mundo, ya es un regalo.
  • Demos las gracias cada día por el aire que respiramos, por el sol que nos ilumina, por la gente que se cruza en nuestro camino, por poder ver, sentir, tocar, oler, saborear, amar…, demos las gracias por poder vivir.
  • En ocasiones la oscuridad se lanza sobre nosotros con relaciones destructivas y dolorosas, con enfermedades terribles, abandonos, desamor, soledad no deseada…, pero si somos capaces de mirar alrededor y ver que a pesar de todo esto todavía tenemos muchas cosas buenas que agradecer de corazón, si podemos aprender de las enseñanzas que ese sufrimiento nos puede aportar, alcanzaremos la paz que tanto anhelamos.

LA CONFIANZA

«Si confías, creerás. Si crees, ves».

  • Es el tercer elemento básico que integra el pilar del amor. Confiar es abrirnos a la vida, es no sentir miedo, es escuchar al corazón. Cuando confiamos, el Universo se une a Él para que se cumplan nuestros sueños. La elección que se nos ofrece es confiar, es sentir que esa confianza en Él nos da la paz que necesitamos para alcanzar la luz.
  • La fortaleza del puente parte del sentimiento de que todo lo que sucede en la vida es lo mejor que nos podía haber sucedido, que los acontecimientos que llegan a nuestra existencia o que ocurren en el mundo tienen su propósito, y aunque en un primer momento algunos no se comprenden o se rechacen, todo tiene su karma y su dharma, y solo si confiamos de corazón encontraremos las respuestas.

 Fragmento extraído del libro “El puente de la vida”

De Juan Cayuela

 

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[…] amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió […]

 

[…] siempre habías confiado en la bondad del mundo, ahora te reprochas ese, ya no exceso, sino ligera confianza depositada en los que te […]

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