Todos metemos la pata alguna vez

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Todos nos vamos al pasto alguna vez. Hacemos o decimos cosas que duelen, incomodan, ofenden. Con intención cuando estamos heridos, asustados o enojados; sin intención cuando creemos que hacemos un chiste o cuando simplemente nos olvidamos de filtrar.

A todos nos puede pasar. Y a todos nos pasa.

Lo importante es el después. Estar alerta y receptivo a lo que pudimos provocar en el otro. Poder abrir las orejas, escuchar, ponernos un ratito en otro lugar. Escuchar partiendo siempre de la base “somos buenas personas, amigos y queremos cuidarnos”.

 

  • Yo quiero gente que se equivoque en mi vida y que me deje equivocarme. Que nos equivoquemos pero que sepamos pedir perdón rápido. Gente que no me oculte sus sentimientos heridos y me permita mostrar los míos sin desestimarlos ni minimizarlos. Que nos avisemos cuando nos vamos al pasto, no decir está todo bien cuándo esta todo mal. No poner todo en juego “porque vos nunca y yo todo siempre”.
  • Aflojar, pensar, comprender, dar un poco de crédito al dolor ajeno. Desde ahí se construyen los vínculos reales y duraderos.
  • Son esos vínculos los que elijo para mí. Dónde un error no define a la persona.
  • No creo en las relaciones perfectas como tampoco en las relaciones con drama permanente.
  • Por suerte hay opciones para mí y para vos.

Todos metemos la pata alguna vez

  • Creo y quiero relaciones fuertes para aguantar tantas risas como errores. Quiero relaciones con una memoria más grande que la goma de borrar. Relaciones dónde haya más para agradecer que para olvidar. Dónde ambas partes nos comprometamos a no ser indiferentes al dolor del otro por más “ridículo” que nos parezca.
  • Porque no me molesta ni me asusta la gente que se equivoca; lo que me asusta mucho es la gente incapaz de reflexionar, que se ofende, que guarda espadas en la manga y no comunica. Los que juegan un papel de misterioso enojo pretendiendo que los demás adivinen sus sentimientos. La gente que interpreta casi sin preguntar y condena. Los que un día te dicen tantas cosas juntas que te hacen imposible reaccionar.
  • También me asustan esos a los que hay que probarles día a día que uno es confiable y buena gente porque desde ya que alguna vez les voy a fallar.
  • Digo… para pensar.

Jess

 

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