Si transformamos nuestros deseos en necesidades, se convierten en problemas

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Si transformamos nuestros deseos en necesidades, se convierten en problemas

 

Este artículo es un fragmento extraído del libro ¨El arte de no amargarse la vida¨, Capitulo 8: Visualizaciones racionales, escrito por el psicólogo Rafael Santandreu.

Y trata sobre las diferencias entre necesidades y deseos, el malestar emocional debido a la necesisitis, como mantener la salud emocional, como mantenernos lejos de las exigencias y las expectativas exageradas.

Os recomiendo el libro, me pareció buenísimo, muy útil.

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  • Ya hemos visto que la necesisitis es una de las principales fuentes de neurosis. En realidad, ser débil a nivel emocional es siempre una consecuencia del hecho de necesitar en exceso. Por eso, una de las estrategias más eficaces para sanar es reducir las necesidades. Se trata de un ejercicio mental que se realiza en el plano de lo mental. Consiste en comprender – convencerse – que los deseos son legítimos; pero si los transformamos en necesidades, se convierten en problemas.
  • El arte de no amargarse la vidaUna puntualización: tener pocas necesidades no significa ¨no tener nada¨. Quiere decir saber o comprender que si no poseyese comodidades, beneficios, cosas positivas ¡no me moriría! El hecho de ser realmente pobre o rico no es el problema. El problema es ¡necesitar!, tanto si poseemos como si no.

 

  • La necesisitis siempre produce malestar emocional porque:
  • a). si no poseemos esas cosas que creemos que necesitamos, somos desgraciados;
  • b). y si las tenemos, tampoco estamos bien por dos razones.
  • En primer lugar, porque siempre las podríamos perder y esta posibilidad introduce la ansiedad en nuestra vida…
  • La segunda razón por la que las necesidades inventadas, aunque las poseamos, también nos producen malestar reside en que estas cosas nos desilusionan. Cuando deseamos demasiado, depositamos unas expectativas exageradas en el objeto deseado y, tarde o temprano, nos caemos del caballo: esa cosa no nos hace felices.
  • Desear no tiene nada de malo. Poseer tampoco. Siempre y cuando no creamos que todo ello son necesidades. Si yo tuviese un Ferrari, lo conduciría con gusto. Me iría a pasear con el por las montañas escuchando buena música. Pero si me lo roban, no derramaré ni una lagrima por el porque simplemente sé que no lo necesito para ser feliz. Esa es la única forma razonable de desear en esta vida.

  • Entre las necesidades inmateriales inventadas mas frecuentes están:

–          el amor sentimental

–          el éxito

–          tener hijos

–          ser inteligente (no ser tonto)

–          ser respetado por los demás

–          no tener problemas o complicaciones

–          tener compañía (no estar solo)

–          estar ocupado (no aburrirse)

–          que la vida tenga sentido (a nivel cósmico y personal)

–          tener seguridad (de no tener un accidente, etc.)

–          tener salud (mas allá de lo razonable)

 

  • Estas once necesidades que acabo de listar son nocivas para la salud emocional de las personas porque, en realidad, solo pueden ser aspiraciones, meros deseos. Si las mantenemos en el límite de las preferencias, nuestra mente estará a salvo. Si las elevamos a la categoría de exigencias, nuestra mente generará ansiedad y depresión porque:

–          En realidad, no son necesidades básicas.

–          Este tipo de bienes son impermanentes. Hoy los tenemos y mañana los perderemos. Exigir su presencia constante es ganarse la insatisfacción.

–          No producen tanta plenitud como puede parecer. Depositar demasiadas expectativas en ello es labrarse el camino de la insatisfacción.

 

 

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