La voluntad de mejorar nuestra vida – Enrique Rojas, frases y pensamientos sobre la voluntad

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La voluntad de mejorar nuestra vida – Enrique Rojas,
frases y pensamientos sobre la voluntad, extraidos de su libro
La conquista de la voluntad. Como conseguir lo que te has propuesto

  • Además de por los descontentos y las dificultades, el hombre debe luchar con la voluntad para mejorar y cambiar lo que no va bien y estimular lo que comienza.
  • El hombre auténtico es la persona verdadera que procura ser coherente y que, a su vez, cultiva y selecciona lo más valioso para aplicarlo en su vida. Así se hace fuerte, rico, armónico… casi eterno o con valores vitales perdurables. Para ello se necesita claridad de ideas, una mente despejada y conocerse uno a sí mismo, para saber lo que se debe quitar y lo que sería bueno añadir para alcanzar cimas personales, retos concretos.
  • No olvidemos que casi siempre se desea lo que no se tiene; la realidad de cada uno es ésa y debemos tener cuidado con esto. Pero lo que está claro es que si exploramos nuestras posibilidades a la luz de la voluntad, sabiendo que una vez entrenada estará bien dispuesta para ponerse a trabajar, todo resultará más sencillo. Se deben saber las metas y las pretensiones que deseamos.
  • El estudiante, por ejemplo, tiene como deber aprender a aprovechar el tiempo, y esto comporta planificarse correctamente, estudiar con orden, luchar por vencer las distracciones, sacarle más partido a las clases que recibe o hacer esquemas y resúmenes que le sinteticen parte de las asignaturas. Así mejorará en su proyecto personal.
  • En el joven profesional que está empezando en el mundo del trabajo, quizás todo dependa de que vaya recibiendo una formación en su disciplina cada vez más fuerte, para que los cimientos de su tarea tengan consistencia: leer libros de actualidad, procurar estar al día, hacer cursos que amplíen sus conocimientos, etc.
  • En cualquier persona hay siempre campos de atención más o menos permanentes. Pensemos en la vida afectiva, hoy tan denostada, falsificada, cosificada. Cuando uno es capaz de revisar esta dimensión, a nivel personal, como exploración íntima, con seguridad encontrará elementos para pulir o mejorar sus cualidades. Puede ser que se trate del trato afectivo diario: ahí entra de lleno intentar vencer el propio carácter, procurar hacer algo más por las personas que están cerca, conocerlas mejor para establecer unas relaciones más humanas y cordiales.

La voluntad de mejorar nuestra vida – Enrique Rojas

  • Estas luchas del día a día son extrapolables a las relaciones conyugales, donde las posibilidades son muy amplias. El aprendizaje para adquirir una mejor comunicación de pareja consiste en: saber superar los momentos tensos, tener el don de la oportunidad, vencerla susceptibilidad propia o tener detalles pequeños positivos, olvidándose uno de sí mismo.
  • Pueden parecer cosas fútiles, nimiedades, pero la vida conyugal se mantiene gracias a las pequeñeces que la fortalecen y protegen, siempre que exista un acuerdo común de fondo en los grandes temas. Cuando alguien se ríe de esto y descuida las cosas insignificantes en apariencia, comete un serio error, que a la larga pagara.
  • Demasiadas veces nos quedamos en la puerta, no entramos. La belleza exterior sin la interior, a la larga, es algo hueco, vacío, cansino, aburrido. No es extraño que muchas personas, tras las separaciones conyugales de las llamadas «bellezas oficiales», después escojan a otra, en la que la importancia de la estética -el tipo y la cara- estén en segundo plano.
  • La obra más completa del hombre, su objetivo más importante, es su propia realización personal. Pero el hombre contemporáneo está muy roto, sólo es positivo en alguno de sus fragmentos.
  • A diario vemos situaciones como las siguientes: un gran abogado está separado de su mujer y las relaciones con sus hijos no son buenas; una mujer casada, afectuosa, equilibrada y buena madre de familia, que ha tenido medios suficientes, se ha abandonado culturalmente y toda su riqueza intelectual son las revistas del corazón y algunos programas de televisión pseudoculturales.
  • El hombre completo es una vieja aspiración que sirve de puente hacia la belleza interior. Aquí debemos hablar de alguien que merece la pena analizar, porque es ejemplar, atractivo y se nos presenta -sin él pretenderlo- como una roca firme, un faro que ilumina y que obliga a repensar nuestros criterios.
  • La belleza interior parece que nos elude, que juega con nosotros al escondite: aparece y desaparece, pero tenemos una mezcla de intuición y / o certeza de que la captamos a través de algunas manifestaciones exteriores que nos ponen sobre su pista. Cuando la voluntad llega a constituir una segunda naturaleza, que actúa en las áreas más diversas de la conducta, transforma a la persona y la engalana con sus actitudes. Estamos a las puertas de una belleza que va echando sus raíces hacia el interior.
 

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