La otra cara del éxito

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¿Comprenderemos algún día que el hecho de subir la montaña es lo que realmente nos pone, más allá que coronar su cima?

¿Cuándo nos daremos cuenta que lo que realmente nos hace felices es realizar nuestra capacidad creadora? Es por ello que es llegado el tiempo de soñar y arriesgar, de soñar lo que parece un imposible, y sin embargo toca directamente al alma.

No seamos ingenuos, no hay “triunfador” que eluda la inexorable ley de los ciclos. Idas y vueltas, ascensos y descensos, nacimientos y muertes… una dualidad a la carta que la Luna regaló a este planeta. ¿Escapa alguien a la otra cara de la moneda?, ¿quién pensó que el logro del éxito, no conllevaba costos personales e iba “de rositas”?, ¿acaso es posible para algún mortal escapar de los inviernos e instalarse en la eterna primavera?

Atrévete a sentir y salta.

 

  • Partamos de la base de que no hay organismo, bien sea en forma de cuerpo, familia, cultura o galaxia que no pase por un proceso anunciado de 5 fases de la rueda: nacimiento, desarrollo, culminación, decadencia y muerte. En realidad, tarde o temprano lo que brilló se apaga. Tan solo la consciencia testigo del cambio es lo único absoluto que nunca cambia.
  • Pero, ¿qué es el éxito? De entrada es un “palabro” que a muchas personas crea rechazo, tal vez por la frustración que conlleva si no se alcanza. Y por otra parte, no cae muy simpática porque en las escuelas de negocios de aquella América de los milagros, el término “ambición” era considerado cualidad básica del programa. Parecía que aquel tipo de éxito, llevó aparejado toda una cultura del logro que atrajo a muchos jóvenes tiburones a carísimos máster que prometían llevarlos al poder y a la riqueza.
  • Bien y ¿qué es éxito? Éxito es básicamente, lograr el objetivo. Es por ello que para tener éxito lo primero que habrá que tener es un proyecto, un “por qué”, un sentir motivación hacia una realidad concreta en la que nos implicaremos en cuerpo y alma hasta lograr hacerla realidad. Por lo tanto el éxito no solo es subjetivo, y en consecuencia un feeling, sino que además puede abarcar variados de ámbitos en nuestra vital carrera.
  • Es por ello que el “éxito en la vida” no significará necesariamente hacer dinero y además que se nos reconozca. En realidad uno sabe cuándo ha tenido éxito y el íntimo precio que ha pagado por tal jugada… un éxito que puede ir desde el florecimiento profesional, hasta salir de un cáncer, aprobar oposiciones, el sacar adelante una familia, el lograr respeto y amor, el soltar el pasado y reinventarse… hay tanta variedad de objetivos y metas.
  • Tal vez vivimos dormidos en la caverna y, cuando de pronto el universo nos fecunda con una visión, es decir con un sueño que pronto anhelamos, poco a poco se convierte en un proyecto a ultranza. Un proyecto que primeramente nos demanda cruzar una puerta EXIT, y con cierta determinación colmada de riesgo y fe, “saldremos” del pasado y partiremos hacia esa cima cuya visión cliché fecundó nuestra alma.
  • Pues bien, la visión nos persigue al igual que mueve durante años al lama a construir con total dedicación y entrega su gran mandala. Un lama que sabiendo que la magna obra va a ser consumada, de pronto, con total desapego y ecuánime sonrisa, le da un manotazo, y “arruina” años de trabajo, destruyendo a ésta.
  • Hummm… ¡Cuánto respeto inspira este sabio gesto deconstructor! Pareciera que la consciencia trasciende apegos en un salto al abismo, un salto por el que se suelta lo viejo y nace un nuevo mandala. Se trata de un gesto que minimizando la obra realizada, señala que el realizar prima sobre lo realizado, que el crear supera lo creado, y que el amar eclipsa el sabor de ser amado.
  • Una vez más nos abrimos a la comprensión de no apegarnos a nuestra obra, ya sea un negocio, un hijo, el conocimiento, o el personaje desde el que actuamos.
La otra cara del éxito

Pintura de Daniel Johnson

  • ¿Cuántas profesiones habrá que encarnar?, ¿cuántas montañas habrá que escalar?, ¿a cuántos amantes habrá que amar, aunque a veces encarnen el mismo rostro?, ¿cuántas veces habrá que “dejar” a la misma pareja para poder continuar recreando el mandala?
  • ¿Comprenderemos algún día que el hecho de subir la montaña es lo que realmente nos pone, más allá que coronar su cima?
  • Entonces, ¿cuál es el número máximo de años que nos toca estar presentes en la gestión de un “mismo” proyecto?, ¿ha llegado tu hora de soltar y pasar el “testigo” de tu obra?, ¿acaso sigues recreando ramas del mismo árbol que desde hace años cuidas?, ¿te sigues sintiendo en la motivación que tantas veces atrás en ti brotó, cuando el espíritu fecundaba tu mente creadora?
  • ¿Cuándo nos daremos cuenta que lo que realmente nos hace felices es realizar nuestra capacidad creadora? Es por ello que es llegado el tiempo de soñar y arriesgar, de soñar lo que parece un imposible, y sin embargo toca directamente al alma.

 Atrévete a sentir y salta.

Del libro “Inteligencia transpersonal”

Trilogía “La salida está dentro”

De José María Doria

 

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[…] de pertenecer a una multitud implica una cierta “despersonalización”, a diferencia de la riqueza personal que aporta pertenecer a una […]

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