El “ser” que cree ser libre

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Si hay un ser vivo que no puede ser considerado libre ese es sin duda el ser humano.

Si el hombre fuese un ser libre no estaría constantemente hablando de libertad puesto que ya contaría con esa condición y no necesitaría buscarla de mil maneras.

El hombre está condenado a no ser libre por intentar modificar las leyes naturales, por crear una ley humana y una ley Divina paralela y desafiante a la natural.

 

  • Actualmente podemos permitirnos, en la medida de lo posible, viajar por todo el mundo. Podemos votar para elegir a la opción política que creemos nos representa, podemos elegir libremente, aunque con reserva la tendencia religiosa que creamos conveniente, o declararnos ateos o agnósticos. Podemos elegir también libremente y a pesar de las críticas en algunos casos, la tendencia sexual que creamos conveniente etc.
  • Toda esta serie de privilegios entre otros tantos es lo que el hombre entiende por libertad, pero lo cierto es que todo esto que entendemos como libertad, más bien se trata únicamente de una serie de privilegios que nos podemos permitir en la medida de lo posible.
  • Si hay un ser vivo que no puede ser considerado libre ese es sin duda el ser humano. Si hubiese una lista de los seres menos libres el último sería el hombre. La eterna búsqueda del hombre a lo largo y ancho de toda su historia es la búsqueda de la libertad. Si el hombre fuese un ser libre como dice Sartre no estaría constantemente hablando de libertad puesto que ya contaría con esa condición y no necesitaría buscarla de mil maneras.
  • El hombre sólo es libre igual y en la misma medida que el preso es libre dentro de la prisión para hacer ciertas cosas. En ningún momento y de ningún modo puede considerarse más libre que cualquier animal. Cojamos por ejemplo al poderoso león, el rey de la selva atiende a sus instintos sexuales cuando la necesidad se lo marca y le apetece, mata y come cuando necesita, defeca cuando quiere y donde le apetece, en definitiva no obedece a ningún mandato moral, no crea leyes ni impedimentos para satisfacer sus instintos y sus necesidades. Tan sólo está obligado a cumplir las leyes de la naturaleza pero no crea ninguna ley contra- natura.
  • Sin embargo el hombre está condenado a no ser libre por intentar modificar las leyes naturales, por crear una ley humana y una ley Divina paralela y desafiante a la natural. El hombre se ve obligado a obedecer y a cumplir muchas leyes, y cuantas más leyes tengamos que cumplir tendremos menos libertades. Todo ello nos conduce a ser prisioneros de nosotros mismos, de nuestros instintos poderosos y crueles y de nuestros deseos más egoístas.
  • La libertad que nos ofrece la cruel naturaleza es como la libertad de aquel cuento, donde el granjero reúne a sus animalitos y les dice: —Ahora que estamos todos aquí juntos os voy a dar la oportunidad de que elijáis libremente la salsa con que quieren que sean cocinados—. Los animalitos horrorizados se miraban los unos a los otros y al fondo se escuchó la voz de un cerdito que dijo: —Señor pero yo no quiero morir cocinado. A lo que le replicó el granjero: —Lo siento pero esa opción no está contemplada—.
  • Lo que conocemos como libertad es una libertad relativa, más bien son sólo unos beneficios que nos podemos permitir por nuestra mayor comprensión tanto de nosotros mismos, como de nuestros actos, intenciones e intereses, así como del mundo que nos rodea.
  • La palabra libertad debe ser entendida como una palabra o un concepto mucho más amplio. Libertad es poder hacer lo que uno quiere y desea en el momento y del modo que quiera y desee y “ello” debido a nuestros peligrosos y crueles instintos no nos lo podemos permitir puesto que los instintos son parte de los deseos y los deseos son también los deseos de los otros, lo cual convertiría la convivencia en una jauría humana.
El “ser” que cree ser libre

Pintura de Noleg Shuplyak

  • El hombre ansía la libertad, pero la libertad entendida en su máxima expresión de la palabra se convierte en un peligro para el mismo hombre. Sin embargo esa máxima expresión de libertad en cualquier otro ser vivo no supone ningún peligro ni para su especie ni para ninguna otra.
  • La imposibilidad de consumar la libertad total la convierte en un espejismo. Cuanto menos se tiene es cuando más nos acordamos de ella. El hecho de que mantengamos constantemente buscándola en la medida en que la moral individual o colectiva nos lo permite es porque o bien carecemos de buena parte de ella o de lo contrario es que somos insaciables. Tal vez lo uno y también lo otro.
  • Baruch Spinoza argumentó que las decisiones de la mente no son nada si no deseos que varían según varias disposiciones actuales. —No hay en la mente un absoluto libre albedrío; la mente es determinada por el desear, esto o aquello, por una causa determinada y a su vez por otra causa y esta a su vez por otra y así hasta el infinito—.

 

  • —Los hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza—.
  • Arthur Schopenhauer por su parte escribió: —Todos creen a priori que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales y piensan que a cada instante puede comenzar otro capítulo de sus vidas, pero a posteriori y por la experiencia se dan cuenta de que no son libres sino sujetos a la necesidad—.

 

Fragmento extraído del libro

Los confines impenetrables de la espiritualidad. Hacia la conquista de la realidad”

De Francisco De Vicente Hernández

 

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