¿CÓMO EDUCAR LOS SENTIMIENTOS? – Enrique Rojas, del libro La conquista de la voluntad

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¿CÓMO EDUCAR LOS SENTIMIENTOS? – Enrique Rojas, del libro La conquista de la voluntad

 

 

  • Es necesaria una educación sentimental como la que proclamaba Flaubert. Actualmente, el hombre está invadido por el hedonismo y la permisividad, y no se preocupa de construir un entorno afectivo inspirado en los principios básicos, sino que se deja llevar según la moda del momento. Así se convierte en espectador de sus propios ríos emocionales interiores, siempre dirigidos por esos dos grandes motivos: el placer sin restricciones y el que no existan terrenos ni cotas prohibidas.
  • Con la palabra amor se elaboran muchas conductas falsas. La auténtica invitación a la felicidad debe apoyarse en la vuelta a unos códigos morales claros con unos puntos de referencia objetivos, que hagan al hombre más digno, más humano y abierto a los demás. El peligro del subjetivismo y del individualismo echa por tierra las mejores pretensiones y amenazan con nuevas formas de angustia, con prisiones nuevas que, en vez de liberar al hombre, lo encarcelan en un callejón sin salida.
  • Actualmente esto no está aceptado, lógicamente, en ciertos ambientes light. Este es un termómetro para medir cómo transcurre la afectividad. Si lo más importante es la forma y no el fondo, hacer lo que a uno le pide el cuerpo, porque eso es lo que en ese momento reclama la atención… a la larga se pierden los argumentos que conducen la vida y se acaba en la pobreza existencial, en el vacío. Sin compromisos serios no hay rumbo. A eso se le puede llamar libertad o también, liberación o realización. Desde mi punto de vista tiene una etiqueta que lo define: inmadurez de la afectividad.
  • A menudo se habla de que una persona se ha desenamorado, utilizándose esta fórmula como algo ya definitivo, irremediable. Evidentemente, lo importante para que esto no suceda es cuidar el amor. Es éste uno de los grandes argumentos de la vida. La cruza en toda su extensión. Cuando la voluntad está educada, actúa también en este terreno: es una disposición para afrontar las dificultades. Está cimentada sobre el orden, la constancia, la disciplina, la serenidad, la generosidad, la visión de futuro para superar los momentos difíciles y la capacidad para remontar todos los problemas que existen en la convivencia amorosa. Así se construye un amor por el que vale la pena continuar luchando.
  • Como educar los sentimientos

    Gustav Klimt – El beso


  • Cuando la voluntad es débil, ésta no puede luchar, ni está dispuesta para vencerse y dirigirse hacia lo mejor, aunque cueste. Ya Dante, en la Divina Comedia, nos recuerda que «l’amore che muove il sole e l’altre stelle» y que éste se aprende mediante lo que él denomina el intelleto d’amore, la inteligencia del amor.
  • Ordenar el amor hacia la cabeza, pero siempre que no pierda su espontaneidad y frescura. Otro de los grandes literatos italianos de ese siglo XIV, Petrarca, dice en sus sonetos que para que el amor no cese es necesario alimentarlo de nuevas y pequeñas ilusiones. Dante se vuelca con Beatriz y Petrarca con Laura, intentando hacer eterno lo pasajero del amor. Ahí residen dos elementos decisivos: la idealización de la mujer, propia del Quattrocento, y al mismo tiempo, el estímulo para seguir hacia delante. En el Renacimiento estos presupuestos alcanzarán su cénit; pero es durante el Romanticismo, en el siglo XIX, cuando los sentimientos son expuestos en primer plano de cualquier apartado de la condición humana. Su base es un amor sensual, pero no erótico; se nutre de fuerza en los reveses, ante lo imposible o la frustración. Sus figuras más relevantes: Lord Byron, Alfred de Musset, Víctor Hugo o nuestros literatos, Espronceda y Zorrilla. La intensidad de los sentimientos matiza todo el devenir de esta etapa de la historia.

 

Enrique Rojas del libro

La conquista de la voluntad. Cómo conseguir lo que te has propuesto

 

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[…] menosprecies tus esfuerzos. Cuenta con la fortaleza interior para cambiar lo que sea […]

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